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miércoles, 20 de agosto de 2014

"LA TRINIDAD PAGANA"

¿EXISTE REALMENTE UNA TRINIDAD, EL FAMOSO MISTERIO?

Juan 3:20-21
Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene a la luz, para que sus obras no sean reprendidas. Más el que practica la verdad viene a la luz, para que sea manifiesto que sus obras son hechas en Dios.

¿Debemos creer en una “Trinidad” con 3 “personas” independientes?

¿Podemos hablar de un Dios Trino?
 
Ambas creencias misteriosas mas no bíblicas.


Muchos cristianos son orgullosos de decir que son protestantes, o sea, que no son católicos. Pero ¿De qué le sirve eso? No se dan cuenta que las doctrinas que les enseñan en sus iglesias son basadas en las mismas creencias católicas que tanto dicen rechazar. Les es mas fácil, ir y escuchar un “sermón” que escudriñar las escrituras por si mismos. Por eso estamos como estamos. Con eso en mente, les advierto que este tema “¿La trinidad existe?” no es apto para religiosos…

La primera religión en adorar a un dios Trino, fue el Mitraismo y luego el Hinduismo y mas tarde el Zoroastrismo. Y son religiones muchísimo mas antiguas que el catolicismo. Estas religiones absorbidas por el imperio Romano y su creencia mantenida en la actualidad por la Iglesia Romana.

Ejemplos:

TRINIDAD HINDÚ

TRINIDAD SIBÉRICA

TRINIDAD NORUEGA


TRINIDAD SUMERIA


TRINIDAD CATÓLICA

Trinidad Egipcia:       Horus, Osiris, Set.
Trinidad Hindú:         Brahma, Siva, Visnú.
Trinidad Budista:       Buda, Dharma, Sangha.
Trinidad Babilónica:   Anu, Ea, Bel.
Trinidad  Caldea :       Sin, Istar, Shamash.
Trinidad Fenicia:         El, Asera, Baal.
Trinidad Persa:           Ormuz, Mitra, Ahriman.
Trinidad Escadinava:  Odin, Freya, Thor.
Trinidad Romana:       Jupiter, Minerva, Apolo.
Trinidad Griega:         Zeus, Atena, Apolo.
Trinidad Asiria:          Assur, Nabu, Marduk.
Trinidad Siberica:      El dios lunar, el señor de los cielos,  el dios solar.
Católica Romana:      Padre, Hijo, Espíritu Santo.

Si hay dioses Trinos fuera del cristianismo y diosas.

¿Cuántas clases de dioses existen?

Históricamente, existen miles de diferentes diosas y dioses. Cada región ha forjado su propia versión acerca de la Divinidad. La idea de una diosa-Madre es universal. Hay incluso una común tendencia en culturas muy lejanas tanto geográfica como culturalmente hacia la tradición de una Triple diosa, que es el origen del que proviene el concepto de “Trinidad”.

La Triple diosa está referida a las fases en la vida de una mujer como “Doncella-Madre-Vieja Sabia” que corresponden también a las fases de la Luna. La Doncella es la portadora de la juventud y todas las posibilidades; la Madre representa Creatividad y Nutrición y la Vieja simboliza la Sabiduría y Transición.

Todos los aspectos de la Triple diosa representan diferentes tipos de curación y crecimiento. Existen también antiguas diosas andróginas que representan a la vez las energías femenina y masculina, como en el caso de Gaia, cuyo cuerpo es la Tierra.


El concepto de “trinidad” de una deidad es un concepto utilizado por varias religiones paganas que luego fueron absorbidas por el Imperio Romano y de ahí paso a las creencias católicas y esa es una  de las creencias paganas que aun persisten dentro del Catolicismo y lastimosamente muchos cristianos de la actualidad.


Algo muy importante es que NO significa negar la existencia de Dios Padre o de Jesús y que ambos son uno en amor, voluntad, propósito y dirección. O negar la existencia de el Espíritu Santo, claro que existe, claro que es una persona, simplemente que NO es una tercera persona pues ni la biblia lo dice asi, es más bien esa interpretación rebuscada para seguir con creencias paganas como las imágenes, el infierno o el domingo. El Espíritu Santo es Jesús mismo en su divinidad Espiritual despojado de su carne.

Lea con cuidado su biblia, pídale a Dios le abra la mente y el corazón y vera que no son cosas raras o inventos, mas bien lo raro y misterioso es la supuesta trinidad. No hay que meter a nuestro Dios y a su hijo en un concepto pagano de un dios trino o una “trinidad” pagana que en la biblia no esta y ahí es donde hay que tener cuidado.

No hay un concepto claro de lo que es la Trinidad:
De acuerdo al credo Atanasiano hay tres divinas Personas (el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo), y se dice que cada una es igual a la otra: todas son eternas, todopoderosas y ninguna es ni mayor ni menor a la otra. Cada una es Dios, y sin embargo, todas juntas son Dios. ¿Cómo se puede entender eso?

Mis razones para no creer en la trinidad, yacen en principios lógicos que la misma Biblia pide que se tengan en 1 Juan 4: 1 cuando se nos pide probar por la lógica o razón las enseñanzas de la propia Biblia, para que ningún “falso profeta” nos extravíe. Sí es cierto que hay un gran paralelismo entre las personalidades que reflejan tener Dios y Jesús; no obstante, ¿cuántos hijos no nos parecemos a nuestros padres sin ser los mismos? (Juan 5: 30).

La palabra Trinidad no aparece en Biblia alguna:
Si quieres puedes leerla de cabo a rabo, o copiarla de Internet a Word, y usar el buscador de palabras del programa para ubicar la palabra “Trinidad”, a ver qué consigues, si notas al pie de página, o una palabra traducida. De acuerdo a The New Enciclopedia Britannica, “Ni la palabra Trinidad, ni la doctrina explícita como tal, aparecen en el Nuevo Testamento (…) La doctrina se desarrolló gradualmente en el transcurso de varios siglos y en medio de muchas controversias (…) Pero a fines del siglo IV (…) la doctrina de la Trinidad adquirió básicamente la forma que ha mantenido desde entonces” (1976, Micropedia, tomo X, pág. 126). La propia enciclopedia católica (The New Catholic Encyclopedia) aclara que “La formulación [de] ‘un solo Dios en tres Personas’ no quedó firmemente establecida, y ciertamente no se asimiló por completo en la vida cristiana ni en su confesión de fe, antes del siglo IV (…) Entre los Padres Apostólicos, no había existido nada que siquiera remotamente se acercara a tal mentalidad o perspectiva” (1697, tomo XIV, pág. 299).

Esta falsa doctrina se infiltró progresivamente en el catolicismo en los concilios de Nicea (año 325 D.C) y en el concilio de constantinopla (año 381 D.C). En el concilio de Nicea, los obispos, influenciados por el emperador pagano Constantino, decidieron sobre la naturaleza de Jesús, pero no el papel del Espíritu Santo. 

Si la trinidad hubiera sido claramente una verdad bíblica, ¿no deberían haberla propuesto desde entonces?.

En el año 385, en el concilio de Constantinopla, el concilio concordó en colocar al Espíritu Santo en el mismo nivel de Dios y de Cristo. Así, por primera vez empezó a perfilarse la enseñanza trinitaria en la cristiandad. Sin embargo, ni siquiera después del concilio llegó la Trinidad a ser un credo extensamente aceptado. 


Muchos cristianos se oponían a la doctrina de la Trinidad y por eso, eran víctimas de tortura, violenta persecusión y asesinato por parte de la Iglesia católica. "Negar la Trinidad era un pecado capital aún a mediados del 1600 . "La última persona ejecutada por herejía en Gran Bretaña en 1697, fue un estudiante escocés de la Universidad de Edimburgo , Thomas Aikenhead, quien fue denunciado ante las autoridades por sus compañeros de estudios por negar la Trinidad".  


"Michael Servitus fue quemado en la hoguera el 27 de Octubre de 1553 en Génova en el tiempo de Calvin por negar la Trinidad".


¿Se pueden imaginar esto hermanos, que una persona fuera asesinada por no aceptar la Trinidad? ¿Ese es el Dios en el que ustedes creen? ¿Cómo piensan ustedes que Dios vio estos crímenes y atrocidades cometidas por los clérigos trinitarios?

Aquí se cumple la Palabra de Dios:
"Os expulsarán de las sinagogas; y aun viene la hora cuando cualquiera que os mate, pensará que rinde servicio a Dios".





martes, 12 de agosto de 2014

NECESITO REVERENCIAR A DIOS CON MI HABLAR



 
"Por lo tanto, en medio tantas pesadillas y de tantas palabras y cosas sin sentido, tú debes mostrar reverencia hacia Dios"  Eclesiastés 5:7.


Una cosa sabia para entender en este día es la necesidad de hablar tan poco como sea posible a los que me rodean, pero no a Dios.  La Biblia dice: “En medio de tantas pesadillas y de tantas palabras y cosas sin sentido, tú debes mostrar reverencia a Dios. “

La mucha conversación debilita nuestro carácter. Es como una llave continuamente abierta que derrama todo su bien.   Nuestros pensamientos maduran en el silencio.  ” El silencio es la madre de los pensamientos más sabios.  Si nosotros siempre hablamos, y no damos oportunidad al corazón o si damos oídos a lo que otros nos dicen y no podemos oír lo que el Espíritu quiere decirnos entramos en un proceso de desconexión con lo eterno y sagrado.

Hoy quiero esperar ante Dios para que él llene mi mente de la verdad y de las cosas que son útiles para decir.

No podemos hablar todo el tiempo sin decir cosas de las cuales tenemos que lamentarnos después.  Hablamos demasiado de nosotros mismo o de otros.  Nuestras palabras corroen y contaminan o agravian a nuestros amigos.

Hoy quiero entender este peligro.  Cuando las palabras son muchas el pecado no está ausente.  San Agustín dijo: “Me asusta un grande asunto.  Soy demasiado parlanchín y debo aprender a estar silencioso ante Dios . Pedirle a él que me llene de las palabras sabias. Es en el silencio que Dios me dará  algo para decir.  El me enseñará a hablar.

Isaías dijo de nuestro Señor  "Juzgará con justicia a los débiles  y defenderá los derechos de los pobres del país.  Sus palabras serán como una vara para castigar al violento y con el soplo de su boca hará morir al malvado".

Jesús oyó y vio muchas cosas, pero él nunca profirió una palabra por si mismo.  El dijo:  “Yo hablo lo que el Padre me ha dicho que diga” Juan 12:50.
 
Cuando los fariseos llegaron a él con una mujer sorprendida en el acto del adulterio, él no contestó la pregunta de ellos inmediatamente, pero rodilla en tierra por un momento escribió algo en tierra. Acaso esperaba oír a Dios para saber que decir? Es probable.

Cuando él finalmente habló, dijo una frase corta pero penetrante: “El que este libre de pecado que arroje la primera piedra”. Esas pocas palabras lograron más que cualquier esplendoroso sermón. Hoy aún esas palabras retumban a lo largo de la historia.  Hoy quiero administrar muy bien las palabras que salen de mi boca.

Señor, Gracias por darme la gran oportunidad de hablar y de hablar lo que es correcto.  No quiero derramar mis palabras por las calles y en cualquier oído.   Quiero que mi forma de hablar en este día realmente te pueda reverenciar.

Hoy quiero aprender del Salvador y Señor Jesús quién supo guardar silencio y solo hablar lo que de ti había recibido.  Gracias Señor. Hoy quiero honrarte con mi manera de hablar. Amén.

sábado, 26 de julio de 2014

LA SANGRE DE CRISTO ANULA TODO PURGATORIO

Vamos a contemplar el tema desde la perspectiva del Nuevo Catecismo de la iglesia Católica, que en su apartado 1030 dice: "Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo ". ¿Cómo puede el Nuevo Catecismo hacer de menos las riquezas de la gracia de Dios y su perfecta justicia, diciendo que el hombre que vive en su gracia y en su amistad está imperfectamente purificado? No podemos, según la Palabra de Dios, estar de acuerdo con esta doctrina del Nuevo Catecismo. Pues, "es necesario obedecer a Dios antes que a los hombres" (Hech. 5:29); aunque esos hombres se digan maestros de la verdad o representantes de Dios.

Dónde se halla en la Biblia que:
• Uno imperfectamente purificado está en la gracia y en la amistad de Dios.
• Uno imperfectamente purificado está seguro de su eterna salvación.
• Uno imperfectamente purificado sufre después de su muerte una purificación para obtener la santidad necesaria.
• Estos enunciados del Nuevo Catecismo parten del principio de que el hombre se justifica a sí mismo por medio de sus buenas obras, y si algunos durante su vida terrenal no llegaron a una plena purificación porque sus obras fueron imperfectas, tendrán que pagar en el Purgatorio, lo que resta para alcanzar esa plena purificación y pago por sus culpas.
Es una contradicción que alguien muera en la gracia y amistad de Dios, y al mismo tiempo esté imperfectamente purificado. Ya que la Palabra de Dios nos dice: "Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús. La justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en EL..Dios es el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesucristo" (Rom. 3:21-26).

Dios es el que gratuitamente justifica al hombre que es de la fe de Jesucristo. En el sacrificio de la cruz, Dios estaba reconciliando consigo a todo hombre que crea en Su Hijo Jesucristo, no tomándole en cuenta sus pecados (2 Cor. 5:19). El sacrificio de Cristo en la cruz fue perfecto ante los ojos del Padre para pagar por todos nuestros pecados, culpas y penas, y para limpiar nuestras conciencias de obras muertas; porque Jesús se ofreció a Sí mismo sin mancha a Dios, y "con una sola ofrenda hizo perfectos para siempre a los santificados" (Hebr. 10:14).

Dios es el que justifica y purifica mediante la sangre de Su Hijo, "para alabanza de la gloria de su gracia con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia" (Ef. 1:6-7). La Palabra de Dios afirma: Que Dios justifica y purifica perfectamente con la sangre de Su Hijo a todo aquel que es de la fe de Jesucristo. Pues, "la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado" (1 Jn. 1:7).

Es un error hacerle creer a la gente que por sus propias obras se van a justificar o ayudar a otros a esa justificación. Pues Dios en Su Palabra nos dice: "Por las obras (de la ley) ningún ser humano será justificado delante de Él" (Rom. 3:20). Los apóstoles, Pablo y Pedro, cara a cara reconocen y afirman: "Sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino por la fe en Jesucristo, nosotros también hemos creído en Jesucristo, para ser justificados por la fe de Cristo y no por las obras de la ley, por cuanto por las obras de la ley nadie será justificado" (Gal. 2:16).

• Si nosotros nos tuviésemos que justificar o purificar ante los ojos de Dios por nosotros mismos, jamás lo conseguiríamos, ni perfecta ni imperfectamente. Esto es lo que el Señor nos advierte en Su Palabra. Sin embargo Él en su infinita misericordia nos ha justificado y purificado gratuitamente en Su Hijo: "Al que no conoció pecado, por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos justicia de Dios en Él" (2 Cor. 5:21).

Toda persona que acepte esta perfecta justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, puede estar plenamente seguro de su salvación. Pero el que se apoya en la justicia, de sus propias buenas obras, sea perfecta o imperfecta, será condenado con todos aquellos que no aceptan la perfecta justicia de Dios en Su Hijo Jesucristo.

• Esta doctrina del Purgatorio se acepta como doctrina de la Iglesia en el Concilio de Florencia (1439), en el que se hace referencia al concilio de Lyón (1274).

El Papa Eugenio IV (1431-1447) fue el inspirador de este Concilio para anular el Concilio de Basilea (1431-14737), que calificó como una tumultuosa reunión de pordioseros. Estos pretendían reformar la Iglesia comenzando por el papado. Aquí se encontraban muchos de los que le habían elegido a él como Papa, y antes habían tratado de terminar con el cisma de la Iglesia, protagonizado por tres papas al mismo tiempo. En este clima se confirma esta doctrina del Purgatorio, a 1400 años de la revelación de la plena justicia de Dios en Su Hijo Jesucristo.

Otro Papa, que dio un paso más en la doctrina del Purgatorio, fue Sixto IV (1471-1484) con la idea de aplicar las indulgencias a las almas del Purgatorio. Habían pasado 1430 años de cristianismo sin que a nadie se le hubiese ocurrido semejante idea. No fue, pues, nada extraño que, como gran mecenas del Renacimiento, construyese la famosa Capilla Sixtina. El Papa Sixto se había inventado una fórmula para pagar su mecenasgo renacentista con las indulgencias por los difuntos. Eran unos ingresos seguros y continuos, producidos por el afecto de los familiares por sus muertos, sin contrapartida alguna de parte del Papado.

Es muy difícil entender como estas mentes ilustres del Papado, concedieron más eficacia a sus benévolas indulgencias para purificar plenamente las almas de los difuntos, que a la justicia perfecta que es por la sangre de Cristo según las Escrituras

El Concilio de Trento en su afán por anular el movimiento reformado que pedía a la Iglesia volver a las Sagradas Escrituras, también confirma en la sesión 25 el 3 de diciembre de 1563 lo siguiente: "Existe un Purgatorio, y las almas que allí se encuentran pueden ser ayudadas con sufragios de los fieles, y de un modo especial por el sacrificio del altar (la misa) " (DS1820). Si admites esta doctrina del Purgatorio das más valor a tus propios actos y a tus buenas obras, que a la obra redentora de Cristo en la cruz del Gólgota.

Todo hombre o mujer que admita a Jesucristo como su único y perfecto Salvador, jamás admitirá otro lugar de purificación , ni para sí ni para sus muertos. Porque en la sangre de Cristo se verá siempre limpio de todo pecado y "teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo" (Hebr. 10:19).

Y si alguien le pregunta por la certeza de su plena santificación, le responderá: "Somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre " (Hebr. 10:10), en la cruz del Gólgota. Así nos lo confirma la Palabra: "Ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios" (1 Cor. 6:11).

Esta es la causa bendita de Dios para nuestra total santificación, y no nuestras penitencias, rezos u ofrendas, ni tampoco las penas del Purgatorio. Porque lo único que acrisola las almas ante los ojos del Dios vivo es la sangre preciosa de Su Hijo. El apóstol Pedro en su primera carta pone como único medio de rescate, de nuestra vana manera de vivir y para purificación de nuestras almas, la sangre preciosa de Cristo: "Quien llevó el Mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero... para que nosotros vivamos a la justicia..." (1 Pe. 1:18-22; 2:24). ¿Por qué los que se llaman sus sucesores, los papas, se han apartado de esta sana doctrina del apóstol de Jesucristo e implantaron una doctrina diferente?

El apóstol Pablo, para confirmar la inmutabilidad del Evangelio de Jesucristo a través de los tiempos, dice: "Si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro Evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema" (Gal. 1:8).

LA CRUZ INVERTIDA



Es amplia y popularmente reconocida y utilizada como símbolo de blasfemia y rechazo a Jesucristo y a la Cristiandad.  
"La Cruz Invertida es una blasfemia hacia la Cruz de Cristo"
“El tema del satanismo incluye el acercamiento no sólo por la figura del Diablo, sino también por otras que en la mitología popular se asocian al mismo, tales como los vampiros, la muerte, o animales como la cabra o el lobo, así como los símbolos ocultistas, destacando entre ellos la cruz invertida (símbolo del Anticristo) y la estrella de cinco puntas invertida (símbolo de la magia negra, asociada con el Diablo). Un ejemplo de artista que ha hecho de esta actitud la base de sus actuaciones es Ozzy Osbourne. Por supuesto, no faltan los que se declaran abiertamente adoradores de Satán, como Glenn Benton, líder de Deicide, que incluso lleva en la frente una cruz invertida grabada con un hierro al rojo, o el siempre polémico King Diamond.  Debido a esta actitud, muchos grupos han sido vetados en determinados países, sobre todo en Sudamérica, donde el sentimiento religioso está bastante arraigado...”
 "La Cruz Invertida simboliza la burla y el rechazo de Jesús. Es lucida en collares por muchos Satanistas y puede ser vista en la portada de álbumes de cantantes de Rock..."
 

jueves, 24 de julio de 2014

EL NUEVO NACIMIENTO


Desde Génesis 1:11-12, Dios estableció el principio de que todo se reproduzca según su género y todavía es así. Las semillas se reproducen según su naturaleza, las bestias, los peces, las aves y los seres humanos.

Uno nace de lo que fue engendrado. Santiago nos dice “Amados hermanos míos, no erréis. Toda Buena dádiva y don perfecto desciende de lo alto, del Padre de las luces, en el que no hay mudanza, ni sombra de variación. Él, de su voluntad, nos ha engendrado, nos hizo nacer por la palabra de Verdad, para que seamos primicias de su creación.” (Santiago 1:16-18). Y el apóstol Pedro dice “Sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra mala manera de vivir, la cual recibisteis (heredasteis) de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la Sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha ni contaminación.

Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la Palabra de Dios que vive y permanece para siempre, y esa es la Palabra que por el Evangelio os ha sido anunciada.” (1 Pedro 1:18-25)

La enseñanza del Nuevo Nacimiento está en las Epístolas, como todas las demás doctrinas fundamentales. Por esto los primeros discípulos perseveraban en la doctrina de los Apóstoles. Dicho de otra manera, los primeros cristianos sabían que los apóstoles fueron elegidos, llamados, instruidos (tres años y medio, 24 horas al día y siete días a la semana) y además fueron enviados por el Señor Jesucristo (Juan 15:16). Por esto la Doctrina y la Iglesia son Apostólicas, no por una razón social, sino porque a ellos se les reveló las distintas Doctrinas.

Un claro ejemplo de ello lo tenemos en la doctrina de la Iglesia. El Señor Jesús, sólo habló dos veces de la Iglesia “Sobre esta Roca edificaré mi Iglesia.” (Mateo 16:18); y “Si no oye, dilo a la Iglesia” (Mateo 18:17). En todo su Ministerio sólo dijo esto de la Iglesia. Pero Pablo escribió 13 cartas y en todas ellas habla de la Iglesia, especialmente en la carta a los Efesios, donde el apóstol describe la Iglesia desde su elección antes de la fundación del mundo, hasta el recogimiento. Ella fue un “misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres, como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu.” (Efesios 3:5). Otro ejemplo claro es la doctrina del Nuevo Nacimiento. El Señor Jesús sólo le dijo a Nicodemo dos cosas: Primero, que el que no nace otra vez, no puede ver el Reino de Dios (Juan 3:3). Y segundo “Así como Moisés levanto la serpiente en el desierto, así es necesario que el Hijo del Hombre sea levantado, para que todo aquel que en Él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” (Juan 3:14-15).

El verso cinco de Juan tres es una repetición y ampliación del verso tres, porque Nicodemo al oír que tenía que nacer de Nuevo, pensó en cómo volver al vientre de su mamá y nacer. El apóstol Pablo, nos dice que él “nos Salvó…” (2 Timoteo 1:9) y luego en Tito 3:5 nos explica:

a. ¿De qué nos salvó? De lo que éramos en otro tiempo, rebeldes, extraviados, etc. (v.3)

b. ¿Cómo nos Salvó? “No por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo”. (v.5)

c. ¿Para qué nos salvó? “Para que justificados por su Gracia, viniésemos (Llegásemos) a ser herederos conforme a la esperanza de la vida eterna”. (v.7)

Todos los Textos citados demuestran que, primero: La Palabra de Dios es la simiente que engendra y de ella nacemos otra vez. Y Segundo: La Palabra es el agua que lava y limpia y regenera. Jesucristo dijo “Vosotros sois limpios por la por la Palabra que os he hablado” (Juan 15:3). También dijo, oró “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad” (Juan 17:17). El apóstol Pablo lo escribió así “Para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la Palabra.” (Efesios 5:26). Y el apóstol Pedro lo dijo así “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia la Verdad.” (1 Pedro 1:22).

Por lo tanto, el bautismo en agua no es el nacimiento de agua, porque el agua no es una simiente y por lo mismo no puede engendrar nada. El Bautismo en agua es la sepultura, como lo enseña claramente Romanos 6:3-7, y no puede ser nacimiento y muerte al mismo tiempo. El bautismo es la sepultura del hombre viejo, del adámico, para dar paso a la nueva criatura en Cristo, producto de la simiente de la Palabra de Dios. Un ejemplo natural nos lo explica: Ninguna mujer sabe el momento en el que queda embarazada. Ella supone que está embarazada porque tiene síntomas en su organismo, y por esto se hace una prueba, y cuando comprueba que esta embarazada comienza a esperar un niño. Así también la persona que ha recibido la Palabra de Dios comienza a tener síntomas, sus pensamientos y sentimientos comienzan a cambiar y por lo mismo sus hechos.

Cuando esto sucede, el hombre es nueva criatura y por lo mismo va a sepultar el Viejo hombre en el bautismo, para la remisión y perdón de sus pecados y recibir el don del Espíritu Santo. El Nuevo Nacimiento es un proceso que consiste en engendrar, concebir, gestar y nacer. Este nacimiento es de agua y del Espíritu y es un sólo nacimiento. Porque la Palabra no sólo es el agua sino que también las Palabras del Señor son Espíritu y vida (Juan 5:24-25; 6:63). El Bautismo del Espíritu, no es el nacimiento del Espíritu, sino el testimonio de que somos hijos de Dios (Juan 1:34, Romanos 8:14-16; Hechos 15:8). Es el sello y las arras de nuestra herencia (Efesios 1:13-14). El bautismo del Espíritu es para los hijos, (Juan 14:18; Gálatas 4:4-6). El perfecto ejemplo de esto es el mismo Jesucristo: Cuando él fue al Jordán para ser bautizado, y el Espíritu descendió como paloma sobre él, él ya tenia 30 años de haber nacido de la Palabra, porque Él es el Verbo hecho carne, y como bien dice Juan, es el testimonio de Dios de que él es su Hijo amado.

miércoles, 23 de julio de 2014

¿BIBLIA O TRADICIÓN?



"¿Debe la tradición Católica tener igual o mayor autoridad que la Biblia?"
¿Debe concederse a las tradiciones eclesiásticas la misma autoridad que tienen las Escrituras? o, ¿deben seguirse las tradiciones de la iglesia solo si están en total concordancia con la Escritura? La respuesta a estas preguntas juega un importante papel para determinar lo que tu crees y cómo vives la vida cristiana. Nuestra postura es que la Escritura es la única fuente autoritativa e infalible para la doctrina y la práctica cristiana. Las tradiciones solo son válidas si tienen su origen en el firme fundamento de la Escritura, y si están en total acuerdo con toda la Escritura. A continuación veremos siete razones bíblicas que respaldan la enseñanza de que la Biblia debe ser aceptada como la autoridad para la fe y la práctica:

(1) Es la Escritura de quien se dice haber sido inspirada por Dios (2 Timoteo 3:16), y es la Escritura la que contiene la repetida frase, “Así dice el SEÑOR...” en otras palabras, es la Palabra escrita la que repetidamente es vista como la Palabra de Dios. De ninguna tradición eclesiástica, se ha dicho que sea igualmente infalible e inspirada por Dios.

(2) Es la Escritura a quien Jesús y los apóstoles recurrían una y otra vez para el soporte o defensa de sus acciones y enseñanzas (Mateo 12:3,5; 19:4; 22:31; Marcos 12:10) Hay más de 60 versos en los que leerás “está escrito....” usado por Jesús y los apóstoles para respaldar sus enseñanzas.

(3) Es la Escritura hacia donde la iglesia es encomendada para combatir el error que habría de surgir (Hechos 20:32). De igual manera, era la palabra escrita la que era consultada en el Antiguo Testamento como fuente de verdad y sobre la cual basaban sus vidas. (Josué 1:8; Deuteronomio 17:18-19; Salmo 1; Salmo 19:7-11; 119; etc.) Jesús dijo que una de las razones por la que los saduceos estaban en un error concerniente a la resurrección, es que ellos no conocían las Escrituras (Marcos 12:24)

(4) La infalibilidad jamás se estableció como posesión de aquellos que se convirtieran en líderes de la iglesia en sucesión a los apóstoles. En ambos Testamentos, Antiguo y Nuevo, se puede ver que algunos designados como líderes religiosos, eran responsables de que el pueblo de Dios se extraviara en el error (1 Samuel 2:27-36; Mateo 15:14; 23:1-7; Juan 7:48; Hechos 20:30; Gálatas 2:11-16). Ambos Testamentos exhortan a la gente a estudiar las Escrituras para determinar lo que es verdadero y lo que es falso (Salmos 19; 119; Isaías 8:20; 2 Timoteo 2:15; 3:16-17). Mientras que Jesús enseñó respeto hacia los líderes religiosos (Mateo 23:3), enseñanza que siguieron los apóstoles; tenemos también el ejemplo de los mismos apóstoles de resistir la autoridad de sus líderes religiosos, cuando estaba en oposición a los que Jesús había ordenado (Hechos 4:19)

(5) Jesús compara las Escrituras con la palabra de Dios (Juan 10:35). En contraste, cuando se trata de tradiciones religiosas, Él condena algunas de ellas, porque contradicen la Palabra escrita (Marcos 7:1-13). Jamás utilizó Jesús las tradiciones religiosas para dar soporte a Sus acciones o enseñanzas. Antes de la escritura del Nuevo Testamento, el Antiguo Testamento era la única Escritura inspirada. Sin embargo, había literalmente cientos de “tradiciones” judías registradas en el Talmud (una colección de comentarios compilados por los rabinos judíos). Jesús y los apóstoles tenían tanto el Antiguo Testamento como la tradición Judía. Pero en ninguna parte de la Escritura Jesús o alguno de los apóstoles se refiere a las tradiciones judías. En contraste, Jesús y los apóstoles citan o aluden al Antiguo Testamento cientos de veces. Cuando los fariseos acusaron a Jesús y los apóstoles de “quebrantar las tradiciones” (Mateo 15:2), Jesús les respondió con una reprensión, “...¿Por qué también vosotros quebrantáis el mandamiento de Dios por vuestra tradición?” (Mateo 15:3) La manera en que Jesús y los apóstoles distinguían entre las Escrituras y las tradiciones que tenían, es un ejemplo para la iglesia. Jesús específicamente reprende el tratar a los “mandamientos de hombres” como doctrinas (Mateo 15:9).

(6) Es la Escritura la que tiene la promesa de infalibilidad; que toda ella sería cumplida. Nuevamente, nunca es dada esta promesa a las tradiciones de la iglesia (Salmos 119:89, 152; Isaías 40:8; Mateo 5:18; Lucas 21:33).

(7) Son las Escrituras las que son el instrumento del Espíritu Santo y Su medio para derrotar a Satanás y cambiar vidas. (Hebreos 4:12; Efesios 6:17).

“... y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia, a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra.” (2 Timoteo 3:15-17). “¡A la lay y al testimonio! Si no dijeren conforme a esto, es porque no les ha amanecido.” (Isaías 8:20)

“Inmediatamente, los hermanos enviaron de noche a Pablo y a Silas hasta Berea. Y ellos, habiendo llegado, entraron en la sinagoga de los judíos. Y éstos eran más nobles que los que estaban en Tesalónica, pues recibieron la palabra con toda solicitud, escudriñando cada día las Escrituras para ver si estas cosas eran así.” (Hechos 17:10-11) Aquí, la gente judía del pueblo de Berea fue elogiada por corroborar en las Escrituras las enseñanzas que estaban oyendo de Pablo. Ellos no solo aceptaron las palabras de Pablo como autoritativas; ellos examinaron las palabras de Pablo, comparándolas con la Escritura, y comprobaron que eran verdaderas.

En Hechos 20:27-32, Pablo reconoció públicamente que se levantarían “lobos” y falsos maestros “de vosotros mismos” (dentro de la iglesia). ¿A quién los encomendó? “A Dios y a la palabra de Su gracia”. Él no los encomendó a los “líderes de la iglesia” (ellos eran los líderes de la iglesia), ni a las tradiciones de la iglesia, ni al cuidado de un anciano en particular. En vez de eso, Pablo los dirigió a la Palabra de Dios.

En resumen, mientras que no hay un verso específico que establezca que solamente la Biblia es nuestra autoridad; la Biblia una y otra vez nos da ejemplos de las advertencias de volvernos a la Palabra escrita como nuestra fuente de autoridad. Cuando se trata de examinar el origen de la enseñanza de un profeta o líder religioso, siempre se recurre a la Escritura como la norma seguir.

La Iglesia Católica Romana utiliza un número de pasajes bíblicos para dar soporte y conferir a las tradiciones el mismo valor que tiene la Escritura. Estos son algunos de los pasajes más comúnmente utilizados, junto con una breve explicación:

“Así que, hermanos, estad firmes, y retened la doctrina que habéis aprendido, sea por palabra, o por carta nuestra.” ( 2 Tesalonicenses 2:15) “Pero os ordenamos, hermanos, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que os apartéis de todo hermano que ande desordenadamente, y no según la enseñanza que recibisteis de nosotros.” (2 Tesalonicenses 3:6) Estos pasajes se refieren a las tradiciones que los Tesalonicenses habían recibido de Pablo mismo, ya fueran orales o escritas. No se refieren a tradiciones que ellos hayan heredado, sino a enseñanzas que ellos mismos habían recibido, ya fuera de la boca o de la pluma de Pablo.

Pablo no les está dando su bendición sobre toda la tradición, sino más bien solo en las tradiciones que él les ha transmitido a los tesalonicenses. Esto está en contraste con las tradiciones de la Iglesia Católica Romana, las cuales han surgido a partir del siglo cuarto en adelante, no de la boca o la pluma de uno de los apóstoles.

“Esto te escribo, aunque tengo la esperanza de ir pronto a verte, para que si tardo, sepas cómo debes conducirte en la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y valuarte de la verdad.” ( 1 Timoteo 3:14-15) La frase “columna y valuarte de la verdad” no indica que la iglesia sea creadora de la verdad, o que pueda originar tradiciones para complementar o suplir la Escritura. La iglesia que es la “columna y valuarte de la verdad” simplemente significa que la iglesia es la proclamadora y defensora de la verdad. El Nuevo Testamento alaba a las iglesias por proclamar la verdad, “Porque partiendo de vosotros ha sido divulgada la palabra del Señor...” (1 Tesalonicenses 1:8). El Nuevo Testamento encomendaba a los primeros cristianos a defender la verdad, “... y en la defensa y confirmación del evangelio, todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.” (Filipenses 1:7). No hay un solo verso en toda la Escritura que indique que la iglesia tiene la autoridad de desarrollar, o de decretar una nueva verdad como salida de la boca de Dios.

“Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo les he dicho” (Juan 14:26). Esta era una promesa dada solamente a los apóstoles. El Espíritu Santo ayudaría a los apóstoles a recordar todo lo que Jesús les había dicho. En ninguna parte la Escritura establece que habría una línea apostólica de sucesores, y que la promesa también sería para ellos.

“Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. Y a ti te daré las llaves del reino de los cielos; y todo lo que atares en la tierra será atado en los cielos; y todo lo que desatares en la tierra será desatado en los cielos.” (Mateo 16:18-19). Estos versos son usados por la Iglesia Católica Romana para basar su enseñanzas de que Pedro fue el primer Papa, y que la iglesia fue construida sobre él. Pero cuando es tomada en contexto con lo que sucede en el Libro de los Hechos, encuentras que Pedro fue quien abrió el evangelio al mundo en el sentido de que fue él quien primero predicó el evangelio de Cristo en el día de Pentecostés (Hechos 2). Fue él quien primero predicó el evangelio a los gentiles (Hechos 10) Así que, el atar y desatar fue hecho a través de la predicación del evangelio, no a través de ninguna tradición Católica Romana.

Mientras que es claramente evidente que la Escritura arguye su propia autoridad, en ninguna parte argumenta que “la autoridad de la tradición sea igual que la de la Escritura”. De hecho, el Nuevo Testamento tiene más que decir en contra de las tradiciones de lo que lo hace a favor de éstas.

La Iglesia Católica Romana, argumenta que la Escritura fue dada a los hombres por la Iglesia y que por lo tanto la Iglesia tiene igual o mayor autoridad que ella. Sin embargo, aún entre los escritores de la Iglesia Católica Romana (del Primer Concilio Vaticano), encontrarán la confesión de que los concilios eclesiásticos que determinaron cuáles libros debían ser considerados como la Palabra de Dios, no hicieron más que reconocer que el Espíritu Santo ya lo había hecho evidente. Esto es, la Iglesia no le “dio” las Escrituras al hombre, sino simplemente “reconoció” lo que Dios, a través del Espíritu Santo ya había dado. Como lo establece A. A. Hodge: el que un campesino reconozca a un príncipe y pueda llamarlo por su nombre, eso no le da el derecho de gobernar sobre el reino. De igual manera, un concilio eclesiástico que reconoce cuáles libros fueron inspirados por Dios y poseen las características de un libro inspirado por Dios, eso no le concede la misma autoridad de estos libros.

En resumen, uno no puede encontrar un solo pasaje que diga que “solo la Palabra escrita y no la tradición, es nuestra única autoridad para la fe y la práctica” Al mismo tiempo, lo que también debe ser admitido es que repetidamente, los escritores del Antiguo Testamento, Jesús y los apóstoles, consultaban las Escrituras como su instrumento de guía, y encomendaron hacer lo mismo a cualquiera y a todos los que los siguieran.

martes, 22 de julio de 2014

DALE SABOR A TU MATRIMONIO

La frase "la luna de miel no durará para siempre" no tiene por qué ser cierta. Mi marido y yo hemos estado casados desde hace bastante tiempo y tenemos un hijo. Nosotros todavía encontramos maneras de sentirnos como recién casados y mantener las cosas interesantes y divertidas. Las parejas comúnmente se sienten como si cayeran en un punto muerto, o sienten que ya han aprendido todo lo que hay que saber acerca de su pareja. Estas son sólo algunas ideas de cómo darle sabor a las cosas: 

Salgan en citas

Cuanto más salgan juntos como pareja, más aprenderán del uno y del otro. Siempre debería haber algo qué aprender del otro, ya que ambos aprenden y crecen. Vístanse para la ocasión y hagan algo nuevo, no vayan al mismo cine y restaurante de siempre. Alguna vez dense un gustito y vayan a un lugar donde preferentemente deban vestirse de traje y vestido con zapatos de tacón. 

No dejen de darse sorpresas

Lo crean o no, a las mujeres les resulta muy atractivo cuando los hombres lavan los platos. Sorprende a tu hombre con regalos en el trabajo o con un picnic. A mi marido y a mí nos encanta tener picnics bajo techo durante los meses de invierno. Construimos un fuerte con almohadones en la sala de estar, hacemos un picnic y vemos una película. 

Cocinen juntos

Asegúrense de que todo sea trabajo en equipo. Ninguno debe sentirse como que está haciendo más que el otro. Experimenten con nuevas recetas juntos. Van a estar haciendo deliciosas comidas, o posiblemente les salgan horrendas, pero pasarán un tiempo de calidad juntos. 

Mantengan la intimidad

El mantenerse activos en su intimidad va a salvar su matrimonio. Hagan que este tiempo juntos sea una prioridad. 

Viajen juntos

Experimenten la vida juntos. Al viajar y compartir aventuras juntos continuarán construyendo una base sólida para ustedes como pareja, y crearán recuerdos que durarán para siempre.

El matrimonio es muchas cosas, pero nunca debería estar catalogado como aburrido. Mantengan las cosas interesantes, sagradas, fieles y divertidas. Ámense a causa de todo, no a pesar de todo, perdónense, perdónense a sí mismos, y sobre todo, amen incondicionalmente.